Le dijeron que el aceite de coco hacia magia; se lo inyecto y casi pierde un brazo

El caso resulto tan sorprendente para los especialistas del hospital que lo atendieron en Londres que decidieron realizar un caso de estudio de esta situación.

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Este joven de tan solo 25 años, quiso engrandecer sus bíceps con aceite de coco.

Alfred, (nombre ficticio del joven pues los especialistas decidieron reservarse el nombre real). Atlético y dedicado a los ejercicios, desarrollo en los últimos cuatros años una obsesión que le llevaba a experimentar cualquier método para aumentar la capacidad muscular de su cuerpo. Por tal razón, el joven asistía mínimo tres veces por semana, y se pasaba horas y horas en el gimnasio, pues está obsesionado con ver crecer su cuerpo de forma brutal.

Para lograr su objetivo consumía todo tipo de proteínas, si alguien le contaba de una proteína que fuera buena él la consumía inmediatamente. No consultaba especialistas y seguía consejos poco científicos pero notaba que su espalda, sus brazos, pechos y piernas estaban creciendo rápidamente. Estos resultados le llenaban de felicidad y por ello quería seguir, mientras más crecían más quería Alfred, nunca era suficiente para él. Este deseo sin control lo llevo a inyectarse insulina sin antes consultarse con algún médico.

El joven, no paraba de intentar nuevos métodos para continuar con el crecimiento de sus músculos y sin darse cuenta su caso se convirtió en una situación muy peligrosa. Su obsesión paso a un nivel incontrolable a tal punto que empezó a inyectarse aceite de coco, por todo su cuerpo, pues sus propiedades estaban muy de modas y entendió que este le daría los resultados deseados.

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Este proceso lo inicio cuando la insulina le provoco lecciones en su brazo izquierdo, cuando un amigo le aconsejo que usara este nuevo método, con el cual podría sanar y tener mejores resultados. Este caso quedo registrado con el nombre de manía muscular.

No obstante, los resultados no fueron los esperados. Sintió preocupación y por ello decidió ir al hospital hacerse análisis físicos. De acuerdo a declaraciones de la Doctora María Jhonson, del Ealing Hospital de Londres, el joven llego agitado y sudoroso. Sus organismos no estaban funcionando muy bien y confeso haber aguantado grandes dolores en sus brazos por varios meses.

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La profesional de la medicina, decidió realizar un ultrasonido urgentemente,  el cual arrojo que sus fibras estaban altamente dañadas. Sin embargo el joven oculto la causa de su estado de salud, lo que hizo confundir a los especialistas

Por esta razón, se le realizaron varias resonancias magnéticas, las que arrojaron como resultados la presencia de quistes en sus músculos. Sin embargo Alfred, mantenía en silencia la verdadera causa pero al final decidió contar la verdad. Les contó a los especialistas que se inyecto aceite de coco pues creía que este le ayudaría a crecer los músculos y al mismo tiempo le ayudaría a sanar la lesión causada por la insulina. Sin embargo, el aceite le causo una coagulación que provoco una lesión proteica.

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De acuerdo a los especialistas, inyectarse productos naturales es poco frecuentes. Estos procesos son extremadamente peligrosos, si las inyecciones hubieran entrado el aceite en las venas hubiera muerto el paciente..

Comparte este articulo para que otras personas no pasen por esta misma situación.

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