Me llamaste gorda.

Los días pasaban y todo era diferente, llegabas tarde y con olor a perfume de mujer.
Me llamaste gorda y fea por que aumenté unas tallas, más sin embargo, yo me sentía hermosa, me sentía la más divina, queriendomé tal y como soy. Las noches frías te extrañaba, te deseaba, ahnelé por unos minutos sentir tus manos por mi cintura y me dijeras al oído lo orgulloso que te sentías de ser tu mujer, pero no lo hiciste.

Me cansé de tus infidelidades y borracheras y me obligué a tomar la desición más importante de mi vida y si, me fuí, dejándote el camino libre. Mírame ahora soy felíz, me demostré que puedo vivir la vida de una manera extraordinaria.
Mis bragas y mi desnudez ahora las disfruta alguién más, un hombre que me ha hecho sentir mujer, peleando, sonriendo, llorando, pero saliendo adelante, siempre quizé que me despertarás con un beso en la frente y me recordarás lo linda que soy como mujer.
Solo te recuerdo, que lo que tu dejabas por un lado, para otro se convirtió en un tesoro valioso, gordas o delgadas, lindas o feas, todas somos hermosas, con el hecho de ser mujer.

El karma llegó y de la mejor manera.

sexo

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Close